Hola! Escribo esto cuando son las 5:45 (hora de España) y en Japón serán las 13:45. Estamos todavía en el avión y nos quedan más de 5 horas de vuelo. Cuando lleguemos al hotel publicaré esta entrada.
Esto es lo que yo quería haber hecho, pero por motivos técnicos no he podido publicar este artículo hasta ahora (sábado por la noche).
Esta mañana nos hemos levantado temprano; hemos recogido un poco la casa y a las 11 hemos cogido el tren hacia Madrid. Allí hemos esperado en el jardín botánico tan chulo que hay, viendo las tortugas hasta que ha llegado Makiko, que tenía su billete de tren para una hora más tarde que nosotros.
Cuando nos hemos reunido, hemos ido a comer a un bar que hay al lado de Atocha, famoso por sus calamares. Después de meternos entre pecho y espalda un bocata de calamares cada uno, y una ración de papas bravas, nos hemos lanzado al metro, para llegar a Barajas.

Cuando hemos llegado al aeropuerto, y al disponernos a precintar algunas de nuestras maletas, hemos descubierto que... ¡a uno de nosotros (que quiere permanecer en el anonimato) habían robado la cartera en el metro! Lo peor de todo es que, además de algo de dinero entre euros y yenes, también le ha desaparecido la tarjeta de crédito.
Inmediatamente, hemos ido a denunciar el robo a la comisaría dentro del aeropuerto. Afortunadamente, le han permitido ponerse en contacto con su banco, desde allí mismo, para cancelar la tarjeta. Al poco tiempo, le han llamado por teléfono de su banco: el ladrón había estado rápido y ya había empezado a usar su tarjeta para hacer una recarga a un móvil. Pero, con la denuncia hecha a la policía, el banco le devolverá ese dinero. Con un poco de suerte, el número de móvil podría estar asociado a unos datos personales y así poder pillar al ladrón por idiota.
Ahí ha acabado la mala suerte. El resto del viaje está transcuyendo sin imprevistos. Hemos viajado de Madrid a París rápidamente y allí hemos cogido este vuelo, en el que estamos ahora, que nos llevará hasta el aeropuerto internacional de Narita.
Después de cenar un menú de "exquisiteces" gastronómicas franco-niponas, hemos dormido unas cuantas horas y ahora creo que lo más aconsejable sería mantenernos despiertos hasta que lleguemos y así poder dormir "normalmente" la noche del viernes (dentro de unas 6 horas) para levantarnos frescos mañana sábado, porque tenemos ya planificadas las cosas que vamos a hacer.
Nada más por el momento; en la siguiente entrada escribiré cómo ha sido la toma de contacto con el país del sol naciente; esperemos que las maletas nos estén esperando intactas en Narita y que sepamos validar el JRPass correctamente y abrirnos camino hasta el hotel sin ningún problema. Hasta pronto.